Miré por enésima vez la misma revista que ayer me había comprado y suspiré. Soñaba con que algún día, yo pudiera salir en la portada. Poder posar delante de esas cámaras y sentir la magia del flash.
Desde pequeña me había encantado hacerme fotos. Siempre practicaba en casa con cámaras profesionales que me regalaban por navidad. Pero para ser realistas, nunca podría ser una modelo profesional. Mis padres jamás lo aceptarían.
Vivo en Los Ángeles, una ciudad perfecta para poder salir a la luz como modelo, pero me es imposible. Mi padre es un famoso y respetuoso juez que me impide rotundamente salir al mundo de la fama. Para él, el trabajo de las modelos y las prostitutas es prácticamente lo mismo, ya que trabajan con su cuerpo. Aunque yo no pienso lo mismo…
Cogí de nuevo la revista y observé las fotos. Que bellas eran todas las modelos.
Me levanté y me miré al espejo. Tenía un buen cuerpo con rasgos que me hacían una buena figura. Tampoco era fea, era bastante mona. Tenía el pelo largo y ondulado, aunque casi liso. Mis ojos eran grandes y de un color bonito. Tal vez tenía posibilidades de ser una buena modelo, pues era bastante fotogénica, pero mi padre lo prohibía.
Salí a la calle en busca de otra revista de moda. Últimamente me sentía tan observada. Era como si alguien me persiguiera y me acechara.
Me giré varias veces, buscando esa mirada que sentía tan cerca de mí. Pero nunca veía nada.
-Me llevo estas dos –puse las revistas en el mostrador del kiosco-
-Son 9,25$.
Pagué y regresé a casa, con la intuición de que seguían espiándome.
~ Al día siguiente.
Cogí mi mochila y esperé en la puerta de mi academia a que viniera a buscarme mi chofer.
-¡Selene! –Gritó Sam-
Me giré y levanté mi mano, saludándola mientras esbozaba una sonrisa.
-¿Qué harás esta tarde? –Preguntó cuando estaba a mi altura-
-La verdad es que no tengo ningún plan –la miré- ¿Y tú?
-Necesito que vengas conmigo a un sitio –esbozaba una amplia sonrisa-
-¿A dónde?
-¡Ahh! –canturreaba- Es una sorpresa. Tómalo, como un regalo anticipado de tu cumpleaños –me guiñó un ojo-
Reí ante su respuesta y observé que Larry, mi chofer, había llegado.
-Está bien pequeña Sam –reí- Paso a buscarte a tu casa sobre las 4 ¿te parece?
Sam asintió.
-Te veo luego –dije mientras entraba en el coche-
Al llegar a casa, solté la mochila en mi habitación y me di un baño. Siempre almorzábamos en la academia, pero ese día traía hambre. Me dirigí a la cocina y cogí una manzana. Le pegué un pequeño mordisco y miré la hora. Aún tenía que hacer la tarea antes de buscar a Sam.
Sam era mi mejor amiga, pero estaba muy loca. Tal vez eso me gustaba de ella, que siempre sabía sorprenderme. Su padre era un prestigioso doctor y también era de familia adinerada, como la mía. Aunque el sueño de Sam era ser cantante. La verdad es que cantaba genial, pero tanto su padre como el mío se oponían a nuestros sueños.
A las 4 recogí a Sam, como acordamos. Ella por fin iba a resolverme a donde quería llevarme.
Nos montamos en su coche, ella tenía permiso de conducir. A mí, mi padre no me lo permitía aún.
-¡Dime a donde vamos! –Grité agobiada-
Sam rió mientras conducía.
-Espérate.
Suspiré y dejé caer mi cabeza apoyándome sobre mi brazo.
-Ya llegamos –aparcó-
Me puse bien y salí del coche. Estábamos en un sitio que no conocía de nada. Había muchos garajes. Parecía como un polígono industrial.
-¿Dónde demonios estamos? –Pregunté angustiada-
-En un sitio donde podremos cumplir tus sueños –me empujó-
Entramos en un gran edificio y esperamos en una sala blanca con varios bancos.
-¿Señorita Black? –Preguntó mientras entraba en la sala una mujer-
Podría decirse, que era como una especie de secretaria. Era rubia y alta. Bastante guapa.
-Somos nosotras –respondió entusiasmada Sam-
-Cada día son más jóvenes… -exclamó con superioridad y soberbia-
La secretaria, acompañó de su comentario una mirada en la cual nos examinaba de arriba hacia abajo. No parecía muy simpática.
-Síganme –nos indicó la rubia-
Seguimos a esta y nos llevó hasta otra sala algo más oscura.
-¿Puedes decirme ya que es todo esto? –Pregunté a Sam-
-Bien, cariño –me acarició con sus dos manos mis mejillas- ¿Te acuerdas de nuestros sueños? –asentí- Pues tú cumplirás el tuyo. No pude traerte a uno mejor, porque la mayoría de los fotógrafos conocen a tu padre y este es cien por cien seguro que no. Tu padre no lo sabrá –sonrió- Y tú tendrás una sesión de fotos.
Estaba realmente emocionada. Sonreí como nunca lo había hecho y abracé a Sam.
-¡Gracias! –besé su mejilla-
Escuchamos una tos intencionada y nos giramos. Allí estaba la rubia, esperándonos.
-Entra tú –me indicó Sam- Yo te espero fuera.
Le agradecí de nuevo a Sam por lo que me había hecho y entré en aquella sala más oscurecida.
La observé con detenimiento. Tenía cámaras, un plató, ropa, zonas de maquillaje… Era mi sueño. Era precioso.
Me acerqué al maquillaje y observé con detenimiento cuando escuché otra tos, aunque muy diferente a la de la chica.
Me giré y vi a un hombre acercarse a mí.
-Tú tienes que ser Selene –me miró- ¿no?
Asentí emocionada. El hombre era alto y tendría como unos treinta y cinco años. Ya salían sus primeras canas aunque no se veía viejo. Y tenía una barba de unos tres días.
Entonces, de repente, sentí un escalofrío y volví a sentir lo que sentía hace días. Como si me estuvieran espiando y observando.
Apareció un chico mucho más joven y bastante guapo. Tenía su pelo despeinado aunque atractivo. Tenía un cuerpo bastante fornido y una gran sonrisa.
-Christian, toda tuya –le dijo el hombre del principio-
Christian me miró y se acercó a mí.
-Soy Christian, el fotógrafo.
Esbocé media sonrisa. El chico era de lo más guapo, pero no me agradaba. Sin razones ni por qué, seguía sintiendo cada vez más que me espiaban.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Bueno, hasta ahí el primer capitulo, ¿qué os ha parecido?
Espero que os guste, perdi siguiente si es asi. Porfavor, ser sinceras ¿va? (:
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminar